Ética y Deontologia Periodistica

Deontología Profesional Periodística
La deontología profesional periodística es un orden normativo que afecta a la actividad periodística. Está formado por un conjunto de normas que, en determinadas circunstancias, se sienten como obligatorias. También desarrollan esta función reguladora, entre otros, el derecho y la moral. Concretamente, podría decirse que es el conjunto de normas específicas de la profesión que regulan la conciencia profesional de un informador. Están basadas en dos principios básicos: la responsabilidad social y la veracidad informativa. Además, exigen del profesional un continuo reciclaje y autoperfeccionamiento profesional.
Otra definición la ofrece José María Desantes Guanter, quien describe en su libro, “El autocontrol de la información”, la deontología como "un conjunto sistemático de normas mínimas que un grupo profesional determinado establece y que refleja una concepción ética común mayoritaria de sus miembros. Es como una objetivación de los distintos conceptos ético-profesionales subjetivos, que estarán más o menos de acuerdo con su entorno social. Para que tenga vigencia no puede oponerse a las concepciones éticas individuales”.
Existen polémicas y controversias en torno a la idea de si el periodismo es o no una profesión. Hay quien sostiene que se trata de un oficio. Esta discusión ha estado siempre presente y, en la actualidad, con la intrusión de muchas personas ajenas al periodismo y sin una titulación propia, se ha avivado. Pero, a efectos teóricos, esta discusión resulta irrelevante.
Es preciso que el periodista sienta la necesidad moral de realizar el trabajo de acuerdo a unos requisitos de honestidad intelectual fuera de toda razonable sospecha; es aquí cuando surge la necesidad personal de acudir a los principios éticos más unánimes de los códigos deontológicos de la profesión:
El código deontológico de la profesión se define como “normas voluntarias de conducta” que señalan “cuál debe ser el camino correcto en la profesión” (Villanueva, Ernesto). Uno de los valores es el ya mencionado de “honestidad profesional en cuanto a la objetividad. Empezando a enumerar principios éticos generales, insistimos también en el grupo derivado de la demanda de libertad de opinión contra la misión del Estado de proteger tanto a la privacidad como a lo público - estos son los principios menos morales y más interesados -. Y por último los que se centran en la talla moral y la responsabilidad social de la figura del periodista. Sobre esto tenemos las palabras de Kapuscinski:
Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda. El problema de nuestra profesión es más bien ético
(Villanueva)
Como resumen más simplificado tenemos la declaración de principios básicos de la Federación Internacional de Periodistas. En ella se destaca el “respeto a la verdad” y a la libertad de prensa, la condena de la información oculta y la falsificación de documentos, el uso de métodos justos para conseguir noticias, la obligación de rectificar y desmentir la información que resultase falsa y el secreto profesional.
Si la deontología sólo se justifica mediante la utilidad legal y a una fachada ética -ornamental- sólo queda la salida del cinismo o de la resignación. Es más, el periodista tendría que renunciar, por la imposibilidad de la lucha, a su ética personal primero, y participar en el doble juego de aceptar la autoridad del libro de estilo para defenderse y luego ignorarla cuando la agresividad para escribir la noticia es necesaria, pero no justa. O también se convertiría en un profesional sin escrúpulos y es consciente de su mezquindad moral a la que se enfrenta con cierto sarcasmo y resentimiento.
El problema reside en que la ética no es lo primordial en la profesión. Antes priman los intereses económicos de cada medio de comunicación, sus simpatías, su situación de privilegio en una sociedad informatizada, el propio tratamiento “presentista” de la actualidad (“noticias de usar y tirar”) y la tecnología. Esto último es ilustrado en las palabras de Wolton: “No hay distancia entre información y voyeurismo cuando la ideología técnica se impone a la ética de la información”.
César Coca, Doctor en Periodismo por la Universidad del País Vasco y licenciado en Ciencias de la Información y en Ciencias Políticas y Sociología, asume que la implantación de códigos éticos en los medios de comunicación españoles eran un fenómeno reciente, en 1997, y todavía no eran muchos los que los tenían. Estos códigos, en sus aspectos básicos, guardan un notable parecido con otros en vigor en todo Occidente, al regular todo lo relativo a la intimidad, el honor, la relación con la fuente periodística y la incompatibilidad de algunas actividades con la función informativa. No obstante, quedaban notables lagunas en cuanto a quién está encargado de hacer cumplir esos códigos así como la sanción para quien los vulnere. También había sensibles diferencias en algunos aspectos concretos si se comparan los relativos a los medios escritos con los de los audiovisuales.


lunes 6 de junio de 2011

LIMONES DULCES

Sofocleto, con profundo acierto manifestaba que “dado que el mundo está lleno de pendejos, no podríamos definir a la Sociedad como "un conglomerado de insignes cojudos" y, en consecuencia, para determinar la ubicación exacta del cojudo en nuestro medio social tendríamos que comenzar formulando una Tipología del Cojudo en sus dos manifestaciones esenciales: a) El aspirante a Cojudo, y b) El Cojudo propiamente dicho. El aspirante a cojudo no es, como podría suponerse, un menor de edad ni nada parecido. Es simplemente un sujeto al que la vida no le dio todavía la oportunidad de hacer una Gran Cojudez que le sirva como tesis doctoral o de resbalar en un Cojudeo Sensacional que lo prestigie en el medio ambiente como un cojudo legítimo...El Cojudo propiamente dicho es otra cosa. Nació para ser cojudo y cumple su destino a la perfección, sin quemar etapas, sin saltarse a la torera ninguno de los requisitos que exige la ortodoxia y la liturgia de la Cojudez Ancestral (…)los cojudos propiamente dichos, los cojudos que hacen honor a la cojudez y sirven de materia prima al cojudeo, no se sienten discriminados ni disminuidos”.

Recientemente, he leído un artículo denominado “limones ácidos” del “periodista” Aldo "que pena" Mariátegui, que me merece hoy un especial comentario, pues dentro de su contexto se deja evidenciada la existencia del cojudo propiamente dicho.

Efectivamente, hay que ser bien cojudo para considerar que los líos del proceso electoral de Puno fue programado por la gente de Ollanta Humala, sabiendo que dicho sector es uno de los bastiones de la posición nacionalista; este seudo intelectual de wikipedia ratifica su condición de cojudo al considerar que el partido Gana Perú se sentía vencido sabiendo muy bien que en primera vuelta había ganado en 18 regiones del país; ahonda más su condición de cojudo cuando persiste en confundir adrede al parecer el término nacionalizar con estatizar, que cojudo malero en verdad.

El señor Mariátegui (el periodista, debo aclarar o sea el cojudo propiamente dicho) habla que los de Gana Perú han hecho “puro teatro” con Kurt Burneo y otros comodines; además de mentir con tal aseveración, se aleja de tener algo de imparcialidad (otra característica del bien cojudo) al no dejar en claro que dicho aspecto también estaría en la designación de Rafael Rey en la plancha presidencial de “Kako” Fujimori, el bien cojudo no se pone en todo caso a criticar “el puro teatro” de Ciprianni con los muertos de la embajada de Japón, para quien los derechos humanos “son una huevada”; bueno no solo para él, si leemos las encíclicas de la iglesia católica, respecto a su posición de los derechos humanos al menos hasta después de algunas “reformas de Pablo VI” (hechas añicos por Juan Pablo II por cierto), nos daremos cuenta que para la gente de Ciprianni (principal baluarte de la campaña de Fujimori) la propiedad si es un derecho innegable, pero del sector del poder divino, el resto de derechos humanos pondrán al mundo de cabeza, según la “institución de Dios”.

También Aldo, se equivoca al establecer que la PUCP, es la madre del actual caviar-humalismo, por lo que le deberían cambiar el nombre a Pura Universidad de la Cojudez del Perú”. Qué cosa para más cojuda en verdad. Siempre he sentido admiración por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Decana de América (pertenezco a ella); pero no soy tan cojudo de escribir semejante disparate, mucho menos creerlo; nadie puede negar el rol protagónico de esa decente juventud universitaria en estos comicios electorales, puedo decir que la presencia de la PUCP en este último proceso electoral ha sido determinante para buscar algo de dignidad en la ciudadanía, ya que como diría Peter Häberle “la dignidad humana es la premisa antropológico-cultural de un pueblo y la democracia pluralista su consecuencia organizadora”, en suma so cojudazo, “el desarrollo implica no solo una idea de bienestar material, sino también la idea de mayor dignidad, seguridad, justicia e igualdad de los seres humanos”, y cómo podríamos hablar de dignidad con la señora Fujimori cómplice del delincuente de su padre en los casos de ropa donada del Japón, tráfico de oro, acciones clandestinas en empresas mineras, esterilizaciones forzadas, fraude electoral etc.; cómo se podría hablar de seguridad cuando tienes detrás de ellos a Montesinos, cómo podrías hablar de justicia e igualdad cuando su propia gente de manera despótica y cojuda a la vez se atreven a decir que “ellos mataron menos”. Eso es lo que han tratado de decirle al mundo éstos jóvenes estudiantes de la Universidad Católica del Perú, universidad que gracias a Dios se acerca más al pensamiento laico, del cual el propio Jesús fue propulsor, que al “estado confesionario” perseguido por el ala más radical de la Iglesia de Roma.

Por ello Aldo, no te equivocas al decir que en el Perú hay cojudos “en cantidades industriales” (esta frase te la has copiado de Sofocleto – osea no es original tuya, otra cualidad del cojudo); precisamente dentro de esta cantidad de cojudos existen aquellos que hacen un chongo de fe cuando una artista de Hollywood hace un comentario peyorativo contra el Perú, ahí se dan de bien peruanos, se rasgan las vestiduras, pero cuando una empresa minera contamina el amazonas no dicen ni pío, porque eso según tú es desarrollo, maldito cojudo.

Ahora bien, en el colmo de tu cojudez, criticas a un Nobel peruano, para dar tribuna a un economista seudo intelectual como es Hernando Soto (porque así se llama en realidad – después de un proceso legal se agregó el “De”) quien cree que el desarrollo de la selva depende de la inscripción en registros públicos, solo a un cojudo se le puede ocurrir eso.

Asimismo, te equivocas al establecer que “Toledo confirmó el personaje tan patético que es al apoyar electoralmente a quien desde Seúl aplaudió un intento de golpe contra su gobierno. Que quedó como un pobre diablo”. Por el contrario el hombre de Cabana y Harvard ha quedado como un demócrata quien a pesar de una rencilla personal supedita su interés partidarios a fin que un narco estado no vuelva a instalarse en el Perú. ¡Pero qué me dices de PPK, qué les diría a sus PPcausas; yo te lo defino con palabras cortas y claras! hay que ser muy mierda para jugarse con la fe de la juventud – eso es PPK. En cuanto a Castañeda, mejor me quedo mudo, como él.

Finalmente, el cojudo en su esplendor es aquel que viendo su realidad, no la acepta, Ollanta es ya presidente, es el hombre más poderoso del Perú, porque así lo determinó el pueblo, no San Isidro, No San Borja (así viva por allí), no las casuarinas, no Asia, lo determinó las regiones de sierra y selva; lógicamente el pueblo puede quitarle dicha envestidura - él lo sabe; y encima de esa realidad te atreves a dar tus diagnósticos (que por cierto misteriosamente concuerdan con PPK) en el extremo de que tiene que designar ya quiénes serán sus ministros, qué cojudo eres Mariátegui.

Que servil eres Aldo, que mal soldado de la derecha cavernaria eres, eres tan cojudo que ni tu apellido te limita a serlo.

Lamentablemente para ti, la mayoría del país ha optado por la dignidad.

Lamentablemente para ti el pueblo, sus estudiantes universitarios (entre ellos los de la PUCP – de manera destacada) no son cojudos, a diferencia de tí, invitó a los demás estudiantes del Perú para que tomen el agua potable de sus instalaciones, si esa es la causa de su actual pensamiento.

La justicia tarda pero llega (ya te llegará…a propósito ¿cómo irás con tus impuestos? – no vayas a decir que están matando la libertad de expresión cuando te los cobren)...

Como diría Sofocleto, ante un mal como tú “la Divina Providencia nos protegerá" - "al mismo tiempo - de todos los pendejos que nos quieren hacer cojudos para cubrir sus necesidades”…verdad Aldo? O eres bien cojudo para negarlo también…

Soy un bloggero más Aldo, pero no cojudo.

Publicado por JUAN JOSÉ DÍAZ GUEVARA
Consultor Jurídico y Catedrático Universitario.



EL PERIODISMO INGRATO:  DE VANIDAD Y FALTA DE ÉTICA  (EL CASO NOTICIAS)
por Christian Sanz  -  christiansanz@hotmail.com
Tribuna de Periodistas   -   http://www.periodicotribuna.com.ar/

    El periodismo es una profesión con un gran valor social, a través de la cual los hombres de prensa oficiamos de intermediarios entre los hechos y la sociedad. Un buen periodista sabe buscar, analizar y verificar la información que finalmente publicará, encauzando gran parte de su esfuerzo a la comprobación empírica de los datos con los que trabaja.
    En tal sentido, uno de los valores más importantes a la hora de indagar es la honestidad, ya que existe una premisa fundamental que reza que "la información no nos pertenece", sino a la sociedad. Y cuando se habla de honestidad, esta debe ser tenida en cuenta en todo sentido, no sólo a la hora de tratar la información, sino también al momento de reconocer el trabajo de otros colegas que han colaborado en la pesquisa de marras.
    En la Argentina, el periodismo tiene más visos de vedettismo que de investigación. Al hombre de prensa autóctono le gusta más destacar su propia firma que privilegiar la noticia pura. Es uno de los motivos por el cual nuestra profesión está tan desprestigiada en estos días.
    Podría hablar in extenso del tema, no sólo por ser uno de los pocos periodistas que suele señalar la "inconducta" de sus colegas -incluso los que cobran dinero "bajo mesa"-, sino por sufrir el permanente "robo" de información por parte de otros cronistas.
    A esto debe sumarse una actitud de elocuente bajeza que caracteriza a algunos colegas, referida al hecho de solicitarnos datos sobre algún tema determinado y luego no citarnos como fuente de consulta.
    Aclaro: debo ser uno de los periodistas más consultados por otros reporteros, por todo tipo de temas. Suelo aportar a mis colegas, no sólo mi testimonio, sino datos de gran relevancia, cuando no alguna que otra prueba documental. Incluso, he sido testigo a favor de muchos de ellos en juicios por calumnias e injurias, ayudando a salvar sus propios pellejos.
    Sin embargo, son muy pocas las veces en las que soy mencionado -o el periódico que dirijo- en los artículos que estos publican, aún cuando en la mayoría de los casos reproducen textualmente mis palabras. Ni hablar de las oportunidades en las que soy yo el que necesita algún dato; en esos casos, "casualmente" nunca pueden ayudarme.
    Es la idiosincracia del periodista argentino; no de todos, reitero, pero sí de la mayoría.


Revista Noticias y la falta de ética
El jueves 11 de junio pasado, publiqué en total exclusividad los nombres de dos de los testigos protegidos que el kirchnerismo había manipulado para implicar a Francisco De Narváez con el narcotráfico, Andrés Enricci y Manuel Kleiman.
    A los pocos minutos fui llamado por Franco Lindner, periodista de revista Noticias. "¿Esto es real, Christian? Si lo que publicaste es cierto, es una bomba", confesó el colega, a quien no sólo le di datos puntuales de lo publicado, sino que le aporté un dossier completo con datos concretos de uno de los testigos "truchos". Jamás recibí el agradecimiento de Lindner, a quien he ayudado en no pocas indagaciones a lo largo del tiempo.
    Al día siguiente, el viernes 12 por la noche, me desayuné -a pesar de la hora- con algo peor: Noticias publicaba una investigación sobre la operación contra De Narváez que contenía datos puntuales que antes habían sido denunciados... ¡por mí! Casi todo el artículo hablaba de cosas que mucho tiempo antes yo había hecho públicas, incluso con muchos más detalles.
    Pero la frutilla del postre apareció en un párrafo insólito de la revista, en el cual se hablaba de los dos testigos de identidad reservada que "por primera vez" se mostrarían en esa nota. No sólo el dato no era real, toda vez que yo lo publiqué antes que nadie, sino que nunca se citó a nuestro periódico como fuente, en ninguna parte del artículo.
    Para que no quepa duda, invito a cualquier lector a que compre Noticias y compare su nota con los artículos publicados por Tribuna de periodistas referidos al tema De Narváez. Desafío a ese alguien a que muestre algún dato nuevo, no revelado por nosotros. No lo encontrará.

    Un paréntesis: antes de que nos "roben" un nuevo dato, lo regalamos públicamente a todos los colegas -también a los de Noticias-: en el contrabando de efedrina que investiga el Juez en lo Penal Económico Manuel Aguinsky -causa conocida como "Bolsas de azúcar"-, participaron, además de los mencionados "testigos reservados" Enricci y Kleiman, otro jefe aduanero, José Luis Sicardo.
    Otro explosivo dato: pocos saben que Kleiman estuvo vinculado a la organización de la operación "Merluza Blanca" y se salvó por poco de ser asesinado en la masacre ocurrida en el Unicenter Shopping de Martínez el 24 de julio de 2008.


Concluyendo

    El mismo día que fui llamado por Franco Lindner -interesado por mi investigación sobre los "testigos reservados" contra De Narváez-, fue hackeado nuestro periódico, también a causa de lo denunciado en esa nota. Sin embargo, ni Lindner ni la mayoría de los colegas que suelen pedirnos "ayuda", se preocuparon por brindarnos solidaridad alguna.
    De hecho, muchos de ellos se burlaron de nosotros cuando anticipamos que habría una denuncia contra De Narváez vinculándolo con el tráfico de estupefacientes. "Si buscás ser petardista, inventá otra cosa", me dijo un malogrado colega de diario Clarín cuando esa investigación fue publicada, a fines de marzo de 2009 (1). Una semana más tarde, la Aduana presentaba su denuncia contra el candidato del PRO-Peronismo.
    Hoy, los medios hablan del tema con total naturalidad, asumiendo que es una operación de prensa, pero jamás mencionarán -salvo honrosas excepciones- que fue este periódico el que lo anticipó antes que nadie.
    Es el "periodismo ingrato", aquel que se vanagloria de ser el más independiente y honesto, pero que termina devorado por la ambición y estrechez de su propia vanidad.
    Una pena para el periodismo, pero sobre todo para la sociedad toda.