Nacimiento del teléfono
Su historia comenzó en el taller de Charles Williams, en la ciudad de Boston, donde se investigaba sobre la electricidad. El entonces nuevo descubrimiento que llenó de admiración al mundo entero inició la carrera para construir piezas y mejorar las maquinarias y aparatos electrodomésticos, abriendo nuevos caminos a la creatividad.
Ahí tuvo lugar el feliz encuentro entre este inventor y Alejandro Graham Bell, quien tenía la cátedra de Fisiología vocal en la Universidad de Boston, y se había especializado en la enseñanza de la palabra visible (sistema inventado por su padre con el fin de que una persona sorda pudiera aprender a hablar).
El profesor estaba interesado en mejorar su “telégrafo armónico”, aparato de su invención con el que esperaba transmitir en clave Morse 6 u 8 mensajes simultáneos. Así llegó al taller con la finalidad de buscar cauce tecnológico para su invento y ambos creativos comenzaron a trabajar juntos.
Tras varios intentos, el sueño de Graham Bell pudo materializarse en 1876, con una conversación entre ambos personajes transmitida de una habitación a otra por medio de un aparato. Por primera vez se escucharon las palabras: “Señor Watson, venga, le necesito”. Esta transmisión se considera como el nacimiento del teléfono.
El nuevo invento fue presentado como una realidad en la Exposición del Centenario de Filadelfia en 1876, y a partir de entonces los avances en telefonía han sido extensos e impactantes hasta lo que hoy llamamos teléfonos celulares.
Historia del teléfono celular
Esta primera llamada la recibió Joel Engel, quien era jefe de dicho laboratorio, y quien lejos de amedrentarse por esta primera derrota, perfeccionó la tecnología y con ello correspondió a los Bell Labs la presentación de los teléfonos celulares tal y como se conocen hoy.(2)
La carrera por mejorar esta tecnología y comercializarla ha sido vertiginosa: el servicio se ofreció a la población en 1979, pero se distribuyó en los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia) en 1981, y en Estados Unidos hasta 1983.
Originalmente la idea era producir un equipo que pudiera ser movible (no se pensaba en nada que fuera de bolsillo). Se pretendía que cada persona tuviera un número de teléfono que pudiera utilizarlo desde el lugar donde se encontrara, por eso los primeros aparatos pesaban dos kilos y medio.
La tecnología resultó muy atractiva y empezó una competencia para perfeccionarla; así los teléfonos celulares, también llamados móviles, pronto pesaron 800 gramos y han seguido “adelgazando” hasta los escasos 80 gramos que pesan actualmente, en 2006.
Según datos recientes habrá 4 mil millones de personas que se comunicarán a través de teléfonos celulares para el 2015, la mitad de la población, “lo que significa un incremento frente a los aproximadamente mil 300 millones que utilizan estos aparatos actualmente”.(3)
Ella ha beneficiado a hombres de negocios que requieren estar en contacto con sus oficinas, clientes y proveedores, y a través del celular se mantienen accesibles para cualquier mensaje o contingencia.
También está facilitando en gran medida la comunicación de personas de bajos recursos, para quienes el acceso a una instalación de teléfono fijo era casi un sueño irrealizable; y aquellos que se desplazaban por estudios o trabajo tienen en el teléfono celular —con planes diversos y bajos costos— un medio para comunicarse con sus parientes en su propio hogar.
Cada día surgen nuevas aplicaciones de este recurso. Por ejemplo, en lugares como Barcelona, España, un grupo de personas con discapacidad están utilizando las posibilidades del celular para registrar imágenes de las barreras arquitectónicas que les presentan dificultades para circular y las publican en Internet como una forma de denuncia a la sociedad.(4)
EL TELÉFONO. EL NACIMIENTO DE UN NUEVO MEDIO DE COMUNICACIÓN, 1877-1936.
En el desarrollo de las telecomunicaciones el telégrafo había supuesto la innovación por excelencia de mediados del siglo XIX. La evolución tecnológica de la telegrafía eléctrica abrió las puertas a nuevos productos, como es el caso del teléfono, que asociaba de una manera más depurada el binomio electricidad-comunicación. Podría decirse que el telégrafo fue a la primera revolución industrial lo que el teléfono fue a la segunda, desarrolla a partir de los últimos decenios del siglo XIX. Fenómeno que encontraba su plena simbología en los espacios físicos en los que estas innovaciones tomaron cuerpo: Gran Bretaña y el telégrafo versus Estados Unidos y el teléfono.
El 9 de julio de 1877 Graham Bell fundaba la Bell Telephone Company, ese mismo año la Western Union Telegraph Company creaba su propia compañía de teléfonos, encargando a Edison el desarrollo de un modelo alternativo al de Bell. El receptor de Edison amplificaba considerablemente respecto del modelo de Bell la recepción y difusión de la voz. La falta de capital provocó la pérdida del control que Bell ejercía sobre su compañía, que paso a manos de un grupo de financieros de Boston. Las dos compañías norteamericanas mantuvieron una feroz lucha por el control del mercado telefónico estadounidense, desplegada en tres frentes: técnico, a través de la mejora de los aparatos telefónicos; jurídico, respecto de la primacía de las patentes de Bell y Gray, y geográfico por el control del territorio norteamericano. En 1879 la patente de Bell fue reconocida por los tribunales de justicia como la única válida, quedando la Bell Telephone Company como la empresa autorizada a explotar dicha innovación tecnológica.
La expansión del teléfono en Europa fue más lenta que en los Estados Unidos. Las razones que explican este hecho son variadas. De una parte, desde 1880 Estados Unidos mostraba una mayor pujanza industrial que el Viejo Continente. Las oportunidades para el desarrollo de nuevas industrias eran mayores debidas a las grandes dimensiones del mercado estadounidense y a la juventud de su estructura industrial, que mostraba una mayor flexibilidad que las consolidadas estructuras industriales europeas a la hora de movilizar capitales para nuevos proyectos industriales. De otra, la pugna tecnológica establecida entre los aparatos de Bell y Edison retrasaron la decisión europea sobre la elección del sistema telefónico. Finalmente, el celo de los gobiernos respecto del control de los nuevos sistemas de comunicaciones provocó una considerable demora respecto del modelo a adoptar: estatal o privado, que dio origen a una contradictoria legislación que retrasó el despegue de las respectivas redes telefónicas.
En 1900 la estadística de los aparatos telefónicos revela con claridad la superioridad de los Estados Unidos respecto de cualquier otro país: un aparato por cada 60 personas frente a un teléfono por 115 personas en Suecia; uno por 129 en Suiza; uno por 397 en Alemania; uno por 1.216 en Francia, o uno por 2.629 en Italia.
Desde los orígenes del teléfono dos grandes fenómenos se desarrollan de manera íntimamente relacionados: su tendencia a constituirse en red universal de comunicaciones y la preponderancia tecnológica, financiera e industrial de los Estados Unidos. Ya en el acta de creación de la ATT en 1885 se señalaba el objetivo futuro de enlazar telefónicamente los Estados Unidos con Canadá y México. Esta inicial aspiración fue una realidad plena a la altura de 1930, momento en el que existía una consolidada red telefónica internacional, que diseñaba los primeros pasos de un mercado mundial de las telecomunicaciones, avanzando por la senda abierta por la red telegráfica internacional. De la misma manera que la red mundial telegráfica había sido hegemonizada por Gran Bretaña, símbolo e instrumento de su preponderancia internacional durante la segunda mitad del siglo XIX hasta el estallido de la Gran Guerra, el predominio de los Estados Unidos en la construcción de la red telefónica mundial anticipaba el papel primordial que dicha nación iba a desempeñar de manera indiscutible con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En el período de entreguerras los Estados Unidos no sólo lograron superar su antigua dependencia en las conexiones telegráficas internacionales respecto de Gran Bretaña, sino que mediante su hegemonía en la industria telefónica consiguió afianzarse a posiciones de liderazgo en el naciente mercado mundial de las telecomunicaciones. El emblema de esta hegemonía fue la International Telephone and Telegraph (ITT), creada en 1920 por los hermanos Hernand y Sosthenes Behn. Una pequeña empresa que había sido constituida para la explotación de las redes telefónicas de Cuba y Puerto Rico, acabó, en un espacio de tiempo no superior a quince años, en la empresa líder de las telecomunicaciones internacionales. Su momento de despegue fue en 1925 cuando la ATT, como consecuencia de la aplicación de las leyes antitrust de los Estados Unidos, se vio obligada a vender a la ITT la International Western Electric, que monopolizaba la comercialización del sistema Bell en el exterior de los Estados Unidos, por 30 millones de dólares gracias a un préstamo del National City Bank y la Banca Morgan. Tras este acuerdo transcendental, la ITT contó con el apoyo financiero del National City Bank y de la Banca Morgan, con lo que la expansión internacional de la ITT, iniciada con la toma del control de la CTNE, fue inmediata y espectacular, sobre todo en Latinoamérica y Europa. "De una pequeña compañía con ambiciones regionales, se convirtió en un complejo totalmente integrado operador de redes y fabricante de material. Behn pudo desde entonces a la Ericsson y a la Siemens allá donde quisiera". Así en Europa la ITT penetró con fuerza, además del caso español, en Francia y en Alemania. Este último país sirvió de plataforma para su penetración en la Europa danubiana. En suma una hegemonía estadounidense del mercado mundial de las telecomunicaciones que enseguida demostró su importante derivación política, sobre todo a partir de 1945 cuando el concepto free flou of information se convirtió en la doctrina oficial estadounidense en materia de telecomunicaciones.
4- Cuarta Generación: Al basarse la generación anterior en la superioridad tecnológica llega a surgir un gran poder de ataque militar. La única forma sensata de intentar enfrentar es el uso de fuerzas irregulares ocultas que ataquen sorpresivamente al enemigo, tratando de provocar su derrota al desestabilizar a su rival, es decir, con el uso de tácticas no convencionales de combate. En estas tacticas las grandes batallas desaparecen casi por completo, solo sucediendo cuando la fuerza irregular se atrinchera en un centro urbano y la fuerza regular impide su escape, produciéndose una batalla urbana, como en el caso de Faluya (lo que aumenta el daño a civiles). En esta etapa el ataque a civiles es esencial para ambas partes, el enemigo más débil ataca los civiles para negarle apoyo y debilitar la posición del rival. Para el más fuerte el buscar al enemigo oculto implica encontrar y acabar de cualquier manera con el rival oculto sin importar el coste de vida civiles. Destacan como ejemplos:
Los medios de comunicación se han convertido en la columna vertebral de las estrategias de dominio del sistema capitalista a escala global
Por: Manuel Freytas
Fecha de publicación: 21/04/11
La cuarta guerra mundial ya comenzó. Mientras Ud. descansa, mientras Ud. consume, mientras Ud. goza de los espectáculos que le ofrece el sistema, un ejército invisible se está apoderando de su mente, de su conducta y de sus emociones. Su voluntad está siendo tomada por fuerzas de ocupación invisibles sin que Ud. sospeche nada.
Las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en su propia cabeza. Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios, sino de una guerra por conquista de cerebros, donde Ud. es el blanco principal. El objetivo ya no es matar, sino controlar, las balas ya no apuntan a su cuerpo, sino a sus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas. Su conducta está siendo chequeada, monitoreada, y controlada por expertos. Su mente y su psicología están siendo sometidas a operaciones extremas de guerra de cuarta generación. Una guerra sin frentes ni retaguardias, una guerra sin tanques ni fusiles, donde Ud., es a la vez, la víctima y el victimario.
GUERRA DE CUARTA GENERACIÓN
La llamada Guerra de cuarta generación es una denominación dentro de la doctrina militar estadounidense que comprende a la Guerra de guerrillas, la Guerra asimétrica, la Guerra de baja intensidad, la Guerra Sucia, el Terrorismo de Estado u operaciones similares y encubiertas, la Guerra popular, la Guerra civil, el Terrorismo y el Contraterrorismo, además de la Propaganda, en combinación con estrategias no convencionales de combate que incluyen la Cibernética, la Población civil y la Política. En este tipo de guerras no hay enfrentamiento entre ejércitos regulares ni necesariamente entre Estados, sino entre un estado y grupos violentos o mayormente entre grupos violentos de naturaleza política, económica, religiosa o étnica.
Origen
El término se originó en 1989 cuando William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, titularon un documento: "El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación". Ese año, el documento se publicó simultáneamente en la edición de octubre del Military Review y la Marine Corps Gazette. Está relacionada con la Guerra asimétrica y la Guerra Contraterrorista
Lind, siguiendo a otros teóricos, estructuró la guerra moderna en cuatro generaciones o fases:
1- Primera Generación: Se inicia con las armas de fuego y la formación de ejércitos profesionales al servicio de los estados en reemplazo de milicias mercenarias al mando de diversos poderes en un mismo país, la búsqueda de un mayor poder de fuego llevara a la industrialización de la guerra. Alcanzan su cúspide con las Guerras Napoleónicas. Destacan como ejemplos:
- Guerra de Sucesión Española
- Guerra de los Siete Años
- Guerra de Independencia de Estados Unidos
- Guerras Napoleónicas
- Guerras de independencia hispanoamericanas
- Guerra de Secesión
2- Segunda Generación: Se inicia con la industrialización y la mecanización, su elemento fundamental es la capacidad de movilización de grandes ejércitos y el uso de maquinaria bélica. El desarrollo de un mayor poder de fuego provoco que se usaran trincheras como medio de protección de los soldados, provocando las llamadas guerras de desgaste. La Primera Guerra Mundial sería la cúspide de este tipo de guerra. En esta etapa las bajas civiles son minoritarias, provocadas como consecuencias secundarias de los combates y el destinar todos los recursos al esfuerzo bélico. Destacan como ejemplos:
- Guerra de los Boer
- Primera Guerra Mundial
- Guerra Greco-Turca
- Guerra Polaco-Soviética
- Guerra del Chaco
- Guerra Iran-Irak
- Conflicto del Beagle
- Guerra entre Etiopía y Eritrea
3- Tercera Generación: Se inicia con la guerra relámpago o Blitzkrieg del ejército alemán, durante la segunda guerra mundial. Surgió producto de la mecanización de los ejércitos (particularmente la invención de los tanques en la Gran Guerra) para romper el estancamiento de la guerra de trincheras. Se basa en la velocidad y sorpresa de un ataque, en la base de una superioridad tecnológica sobre el enemigo, impidiendo cualquier ejecución de defensa coordinada del atacado, el ataque se funda en la concentración de fuerzas aéreas y terrestres coordinadas, en la interrupción de comunicaciones del enemigo y en el aislamiento logístico de sus defensas, causando un intencional impacto psicológico aterrador, en esta etapa se ataca masivamente a los civiles para impedir que estos sostengan la industria bélica que necesita el enemigo para continuar la guerra. La Blitzkrieg fue usada por EE.UU. en la Invasión de Iraq de 2003 y por Israel en la Guerra del Líbano de 2006. Los resultados de dichos conflictos cuestionan la efectividad moderna de este tipo de guerra. Destacan como ejemplos:
- Guerra Civil Española
- Segunda Guerra Mundial
- Guerra de Corea
- Guerra de los Seis Días
- Guerra del Yom Kippur
- Guerra del Golfo
- Invasión de Iraq de 2003
- Guerra del Líbano de 2006
4- Cuarta Generación: Al basarse la generación anterior en la superioridad tecnológica llega a surgir un gran poder de ataque militar. La única forma sensata de intentar enfrentar es el uso de fuerzas irregulares ocultas que ataquen sorpresivamente al enemigo, tratando de provocar su derrota al desestabilizar a su rival, es decir, con el uso de tácticas no convencionales de combate. En estas tacticas las grandes batallas desaparecen casi por completo, solo sucediendo cuando la fuerza irregular se atrinchera en un centro urbano y la fuerza regular impide su escape, produciéndose una batalla urbana, como en el caso de Faluya (lo que aumenta el daño a civiles). En esta etapa el ataque a civiles es esencial para ambas partes, el enemigo más débil ataca los civiles para negarle apoyo y debilitar la posición del rival. Para el más fuerte el buscar al enemigo oculto implica encontrar y acabar de cualquier manera con el rival oculto sin importar el coste de vida civiles. Destacan como ejemplos:
- Guerra civil china
- Guerra de Vietnam
- Conflicto armado en Colombia
- Guerra civil de Angola
- Invasión soviética de Afganistán
- Guerra Civil Somalí
- Segunda Guerra del Congo
- Guerra Contra el Terrorismo
En 1991 Martín Van Creveld publicó La Transformación de la Guerra obra que le daría cuerpo intelectual a la Guerra de Cuarta Generación. Básicamente la primera generación se basa en movilizar la mano de obra, la segunda en el poder de fuego y la tercera en la libertad de maniobra.